La celebración convocó cerca de 50 mil feligreses.

 

En la celebración religiosa al señor de Sumalao, Monsenior Cargnello emitió un discurso muy politizado haciendo hincapié en la corrupción política como productora de la pobreza en la provincia;  “la pobreza es fruto de la corrupción. No puede ser que haya hambre, que haya un 50 por ciento casi de pobres en la tierra bendita del pan. Algo anda mal», reflexionó el arzobispo que tuvo hace unos meses en la agenda mediatica nacional por una denuncia de violencia de género de monjas pertenecientes a la orden de las Carmelitas descalzas.

Tras la denuncia se destapó un trasfondo económico, político y hasta violento que nada tenía que ver con la santidad que se pregona, sin embargo, Cargnello continuó su línea discursiva de colocarse del lado de los pobres criticando a la clase política.

«La pobreza de nuestra patria no es fruto principalmente de la sequía, es fruto de la corrupción y de la mentira. Del robo de la injusticia».

En ese marco agregó “por eso le decimos al señor, conviértenos y perdona nuestro pecado. Que nos demos cuenta, no solo en el ámbito de la familia, sino también en el espacio de nuestro ejercicio de ciudadanos, que cada uno es responsable, no solo de exigir, sino también de dar trabajo, dar mi trabajo, dar mi trabajo responsable, dar mi incluso mi generosa entrega por una Nación mejor”.

Por último marcó el camino que debería tomar la política salteña y nacional; el del diálogo y la fraternidad y descartar las falsas ideologías;

“Conviértenos para que se haga un pueblo digno de tantos regalos como los que nos hacés. Una tierra prodiga, generosa, en el campo, en las aguas, en la gente buena que hay mucha en nuestro país, que encontremos caminos de diálogo. Fraternidad. Debemos sentirnos hermanos, no enemigos. De optar por hacer el bien y no por ampararnos en ideologías falsas y deshumanizadora”, apeló Cargnello.

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